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Inbreeding, linebreeding y outcrossing y su implicación en la crianza del caballo

Los distintos grados de consanguinidad o parentesco entre los miembros que componen la ascendencia de un caballo, no son obra de la casualidad y cada vez son más las personas que los consideran con la idea de obtener individuos superiores a sus padres
Cuando se habla o se escribe sobre el caballo Pura Sangre de carrera, difícilmente se puede evitar utilizar términos tales como inbreeding, linebreeding y outcrossing, utilizados para describir situaciones que se presentan en el pedigree de un caballo y que implican mayor o menor relación (consanguinidad) entre sus antecesores. Los distintos grados de consanguinidad o parentesco entre los miembros que componen la ascendencia de un caballo, no son obra de la casualidad y cada vez son más las personas que los consideran a la hora de seleccionar un futuro campeón. Seguramente hemos visto como se resalta el hecho de que un ganador clásico presente en su pedigree un inbreeding a Northern Dancer, o a la matrona Almahmoud, o que una hija o nieta de Mr. Prospector sea seleccionada para ser cruzada con un padrillo de la línea de Seattle Slew. Éstas, como algunas otras situaciones más, son producto de la observación y de los conocimientos de la transmisión de la herencia que han dado origen a diversas teorías usadas por los criadores de caballos en todo el mundo. El caballo Pura Sangre es el producto de un proceso de selección hecho por el hombre que comenzó alrededor de 400 años atrás y que implicó la reproducción sólo de animales con un gran potencial genético, de diversas razas, que constituyeron una base genética sólida a partir de la cual se fue obteniendo un animal cada vez más resistente y veloz que sus propios antecesores. Este nuevo tipo de caballo rápidamente enseñó características físicas y mentales superiores a las de sus ancestros, que permitieron diferenciarlo perfectamente y que lo elevaron alrededor de 1750 como una nueva raza, principalmente en Inglaterra.

Cruces consanguíneos cerrados

En la medida que el Pura Sangre se fue afianzando como raza, la posibilidad de introducir animales genéticamente diferentes con fines reproductivos fue cada vez menor porque los criadores ingleses dejaron de utilizar reproductores externos, en su mayoría provenientes de países Árabes. Fueron obteniendo sus propios sementales a través de cruces consanguíneos, cerrados, donde se concentraban la mayor cantidad de genes deseables y se descartaron los animales menos aceptables. Eclipse, Matchem y Herod son los tres sementales mas influyentes en el Pura Sangre actual. De igual forma, la creación de leyes y reglamentos que gobernarían a la nueva raza la hicieron todavía más inaccesible o cerrada a la introducción de nuevos individuos. Para finales del siglo 18, los criadores de la época utilizaban los padrillos antes mencionados o a hijos de éstos y los cruzaban con las hijas de otro. Pero quizás lo más importante que caracterizó la cría en esa época fue el establecimiento de un sistema de cría en el que se daba mayor importancia a la línea materna; el inbreeding o la aparición repetida dentro de un pedigrí de yeguas superiores con un alto potencial genético era considerado seriamente al momento de establecer un cruce. Con el transcurrir del tiempo, la práctica del inbreeding cerrado de manera indiscriminada, comenzó a producir resultados negativos, lo que provocó que para el comienzo del siglo 20 los criadores aplicarán prácticas de cruzamiento diferentes.

Dos tendencias

De aquí surgieron dos tendencias que han prevalecido por los últimos 100 años. La primera de ellas, y como una reacción a tanto “incesto”, tiene que ver con el outcrossing o el cruce entre animales que carecen de parientes comunes dentro de sus antecesores más cercanos, no antes de la sexta generación. La otra, en aquellos casos en los cuales se producía la aparición de parientes comunes o inbreeding dentro del pedigree, este incluía casi exclusivamente a sus antecesores machos. Esta última fue quizás la tendencia que predominó durante la mayor parte del siglo 20 en el pedigree de un caballo de carrera, la repetición dentro de las primeras cuatro generaciones y de ambos lados del pedigree, entiéndase lado paterno y lado materno, de antecesores superiores, específicamente machos o sementales superiores. Algunos criadores comenzaron a sostener la idea de que el inbreeding o la continua repetición de determinados individuos en la ascendencia de un caballo podría ser la causa de una supuesta “debilidad” o predisposición a lesionarse del Pura Sangre actual. Esto, entre otros factores, ha llevado a una estrategia de cruzamiento que de acuerdo a los criadores que se oponen a cruces muy cerrados podía todavía concentrar aquellos genes deseados transmitidos por un individuo superior, pero también disminuir el riesgo o la posibilidad de transmitir genes que pudieran ser no deseables. El linebreeding es quizás la tendencia que en mi opinión prevalece en el pedigree del Pura Sangre actual. Al igual que el inbreeding, el linebreeding busca reforzar el “pool” de genes de individuos superiores dentro de un pedigree, sin embargo estos individuos aparecen más atrás en la ascendencia del producto en cuestión, ubicándose detrás o más allá de la cuarta generación, normalmente entre la quinta y la séptima generación. El linebreeding es quizás la manera más segura de reforzar caracteres deseados disminuyendo el riesgo de que se presenten problemas físicos y mentales en el producto de dicho cruce. El outcrossing es la tendencia opuesta al inbreeding y al linebreeding y más que reforzar o duplicar genes o caracteres deseables, el outcrossing añade o introduce “sangre” o genes nuevos que mejoran aquellos rasgos o caracteres más débiles. Los expertos recomiendan que tanto el inbreeding como el outcrossing deberían de utilizarse de manera alternada. Un individuo obtenido luego de un cruce que implique un alto nivel de inbreeding sería recomendable cruzarlo con un individuo que no produzca la repetición de antecesores dentro de sus primeras seis generaciones.

Punto de equilibrio

Lo expuesto anteriormente, deja ver como cada una de estas tendencias han regido y prevalecido en su momento a lo largo de la historia de la cría del Pura Sangre, nuestra intención no es juzgarlas ni parcializarse por ninguna, probablemente la respuesta está en encontrar un punto de equilibrio que pueda ser aplicable a las condiciones actuales de la raza. La opinión acerca del tema fue consultada con algunos estudiosos del mismo a través del correo electrónico, la mayoría de ellos está de acuerdo en que una continua práctica del inbreeding, y aquí la palabra “continua” debe ser considerada, se traduce en problemas genéticos a la descendencia. Independientemente de lo superior que pueda ser un ancestro, el inbreeding a éste de generación en generación traerá resultados negativos para su descendencia. El inbreeding bien concebido en un cruce puede potenciar la manifestación de las características de un individuo superior en su descendencia. De igual manera, la mayoría coincide en que lo ideal es combinar ambas prácticas, la descendencia de un cruce que implique algún grado de inbreeding debe ser cruzada bajo el criterio del outcrossing, es decir con un individuo con el cual no tenga parientes comunes en la ascendencia más cercana. Para terminar, quisiera dejarles saber lo que opina quizás una de las partes más importantes en todo este asunto: La Madre Naturaleza. Instituciones tan acreditadas como el New Bolton Center han realizado seguimiento a rebaños de caballos en condiciones salvajes para estudiar el comportamiento de los mismos y entre las conclusiones que han obtenido vale la pena destacar que los sementales en un rebaño salvaje nunca se aparean con sus propias hijas. Éstas, al entrar en celo, se separan del rebaño para aparearse con un macho ajeno al mismo.
www.elcaballodecarrera.com @dormellostud
En las manadas de caballos salvajes, la Madre Naturaleza se impone y, de acuerdo a investigaciones, los sementales nunca se aparean con sus propias hijas

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